A la edad de 18 años, Marcos Antonio Guerrero estaba listo para ingresar a la universidad, pero sabía que el trayecto no sería fácil. No hablaba inglés y desconocía cómo matricularse en una universidad.
“Quiero ayudar a los estudiantes porque cuando llegué a los Estados Unidos, no recibí ninguna ayuda”, dijo Guerrero, sobre su arribo a Utah desde Tijuana, México. “Asistir a la universidad fue muy difícil. Ahora que conozco el camino y quiero ayudar a que ese camino sea más fácil para otros estudiantes”, agregó.
Guerrero, quien estudia Arquitectura en la Universidad de Utah, es ahora un voluntario de Family School Partnership (FSP), un proyecto interdisciplinario de aprendizaje por medio del servicio social en el cual los estudiantes de la universidad colaboran con escuelas y familias de alumnos de los dos últimos grados de la preparatoria ayudándoles a involucrarse más en su educación para después asistir a la universidad.
“Yo hice [los trámites] solo. El español era todo lo que tenía. Fue difícil aprender inglés en sólo unos meses”, narró Guerrero sobre su experiencia. “Me costó porque no sabía cómo escribir un ensayo. Aunque mis padres deseaban ayudarme, no podían porque ni yo mismo sabía cómo hacerlo”.
Leticia Álvarez, profesora del Departamento de Educación, Cultura y Sociedad y fundadora de FPS, dijo que el programa surgió en 2007 debido a la necesidad de encontrar la forma de capacitar a futuros maestros para que éstos aprendieran a relacionarse con la población lingüísticamente diversa, incluyendo a los inmigrantes y refugiados.
“Los profesores de las escuelas que visité dijeron que esos grupos [étnicos] necesitaban más apoyo porque no se sentían ni involucrados como parte de la escuela”, dijo Álvarez.
Después de hablar con los maestros de las escuelas involucradas, el programa dio inició como un curso donde los estudiantes de la carrera de Educación de la Universidad de Utah ayudarían en los salones de clase. Poco después, el curso se convirtió en un requisito para los alumnos de educación secundaria.
Durante esos primeros años, Álvarez dijo que las familias de estudiantes de la preparatoria pedían ayuda para navegar en el sistema escolar, “¿Qué es una cartilla de calificaciones? y ¿qué significa cuando un estudiante obtiene una calificación A o B?”.
Actualmente, el programa apoya a los estudiantes y a sus familias en las preparatorias del Este, Oeste y la Escuela Media Northwest.
Desde su inicio, tanto padres como estudiantes han empezado a realizar proyectos de ciencia, recolección de dinero y hasta de jardinería en las escuelas y la comunidad, ya que ese fue el tipo de actividades que el programa tenía como meta inicialmente, dijo Álvarez.
Chris Acosta, un estudiante de la Preparatoria West, se unió a FSP el año pasado con el propósito de encontrar becas para ir a la universidad.
“Yo quiero ir a la universidad”, dijo Acosta, “Eso es muy importante para mí”, añadió.
En los últimos tres años desde que llegó a Utah de México, Acosta ha aprendido a hablar y escribir en inglés correctamente, ha tomado cursos avanzados y ahora es presidente del Latino Student Alliance en su escuela. Este grupo ayuda a los alumnos a sentirse bienvenidos e integrarse a la escuela, indicó Acosta.
Añadió que el programa FSP ha dado a los estudiantes la información de cómo prepararse para ir a la universidad y cómo alcanzar sus objetivos profesionales.
“Mis padres están orgullosos de mí. Ellos no fueron a la universidad”, dijo Acosta. “Ellos hablan conmigo y me dicen que si yo continuo asistiendo a la escuela, seré alguien en la vida. Si no voy a la escuela, entonces seré como ellos y tendré un trabajo con un salario mínimo”.
Acosta quiere estudiar Ingeniería Mecánica, pero también espera convertirse en un Astrofísico.

0 Comments
